El mundo está lleno de espacios maravillosos, con paisajes hermosos y construcciones sorprendentes que emergen en las áreas más inesperadas. En cualquier lugar del mundo podemos tropezar con escenarios que parecen extraídos de una película de terror y que se han transformado, con el tiempo, en populares atracciones turísticas para los que anhelan experimentar el peligro en carne propia.

Hay mucho que conocer, ver y explorar, desde carreteras angostas a puentes colgantes pasando por vías sobre barrancos de vértigo, hoy te invitamos a conocer algunas de las atracciones más peligrosas del mundo, aptas para los viajeros más osados.

1. Los senderos del monte Hua Shan, China

En el monte sagrado de Hua Shan, apenas a 120 km del este de Xian, en la misma región de Shanxi, China, se localiza el que está calificado como uno de los caminos más peligrosos del planeta. Para llegar a la cima norte hay que atravesar primero acantilados perpendiculares, desvencijadas escaleras de madera y un puente de tan sólo 30 centímetros de ancho sobre un precipicio de casi 2.000 m de altura. Existen cadenas para aguantarse y no caer al vacío, pero continúa siendo aterrador.

2. Escalar el Half Dome, Estados Unidos

En el parque nacional Yosemite, en California, se halla un titánico domo de granito con 1.444 m de altura. Para escalar a su pico se precisarán entre 10 y 12 horas, y la última parte, es una pared vertical de 400 m que hay que subir siguiendo una ruta de cables a través de la cara oriental. Aterrador. Los pies y las manos acariciarán la roca a cada paso hasta lograr llegar a lo alto.

3. Conducir por el “camino de la muerte”, Bolivia

En Bolivia se halla una estrecha carretera, de doble sentido, sin pavimentar, que enlaza la ciudad de La Paz con Coroico, en el territorio de las Yungas, y es popular porque desde su altitud máxima, de 4.650 metros, desciende casi 3.000 m en apenas 64 km, con curvas y contra curvas al filo de despeñaderos de hasta 900 m, en un área de abundante lluvia y niebla que ha causado muchos accidentes.

4. Tomar un baño en la piscina del diablo, Zambia

Bañarse en una alberca de roca natural, al filo del abismo, en las cataratas más gigantescas del mundo, las Victoria en Zambia, es una enajenación, pero es posible. Las cataratas tienen 1,7 km de longitud con alrededor de 110 m de altura, y desde la conocida como “piscina del diablo”, a la que se llega a través de una cuerda, cuando la corriente es baja, uno puede asomarse al borde de las cataratas. La impresión es fabulosa.

5. El sendero de Huayna Picchu, Perú

La montaña Huayna Picchu, en Cusco, Perú, tiene un antiguo sendero inca muy inclinado y estrecho, que contiene varios tramos con peldaños y escalinatas empinadas talladas en la roca viva al filo de una pared vertical extrema. Y sin barandas de protección, un tropiezo o resbalón puede ser fatal. La dificultosa vía hacia la cumbre, a 2.720 m de altitud, concede las mejores vistas 360º de la ciudad del Machu Picchu.

6. Atravesar el puente colgante de Trift, Suiza

El puente colgante de Trift es el más extenso de los Alpes, con una extensión de 170 m, y una elevación de 100 m sobre el barranco de Grabengufer, en Suiza. Su diseño basado en finos cables de acero sobre los que han sido sujetados tablones de madera, le dan un aspecto un poco enclenque, no obstante, no lo es. Hay que atravesarlo en fila india, y es toda una prueba, sobre todo si hay viento pues el sonido es ensordecedor, y se puede sentir un leve vaivén, suficiente para sentir pánico.

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