Las mejores playas rara vez están junto al estacionamiento. Algunas se esconden dentro de un cráter, al fondo de un cañón o detrás de un túnel que el mar abre y cierra con la marea, y llegar hasta ellas exige nadar, bajar cientos de escalones o caminar por la montaña.
Esa pequeña dosis de esfuerzo es parte del premio: cuando por fin pisas la arena, casi nadie más ha llegado. Estas cinco playas premian a quien está dispuesto a ganarse el acceso.
1. Playa Escondida, Islas Marietas (México)

Es una media luna de arena blanca dentro de un cráter hundido, rodeada de paredes de roca abiertas al cielo. Para llegar hay que cruzar la bahía de Banderas en lancha y después nadar por un túnel de agua, con chaleco y casco.
Según la normativa federal, el aforo diario se limita a 116 personas, y la marea, el clima y los permisos pueden impedir la entrada incluso con reserva. No se puede ir por cuenta propia: solo con operadores autorizados.
2. Playa de Gulpiyuri, Asturias (España)

Mide apenas 40 metros y está a unos 100 metros de la costa, escondida entre prados verdes, sin vista al mar. El Cantábrico llega hasta ella por túneles y grietas subterráneas de la roca caliza, y con la marea el agua sube y baja sobre la arena.
Se llega caminando de cinco a diez minutos desde el pueblo de Naves, y no tiene ningún servicio, algo que forma parte de su encanto.
3. Playa de las Catedrales, Ribadeo (España)

Cuando baja la marea, quedan al descubierto acantilados de más de 30 metros con arcos enormes, grutas y cuevas por las que se puede caminar sobre la arena húmeda.
Algunos viajeros llegan en kayak para entrar a cuevas inaccesibles a pie. Conviene consultar las tablas de mareas y la normativa de acceso antes de ir, porque la visita depende por completo del mar.
4. Cala Goloritzé, Cerdeña (Italia)

Declarada Monumento Natural en 1995, destaca por un pináculo de roca de 143 metros que se alza sobre una cala de aguas turquesa. Se baja a pie por un sendero de una hora y media desde Su Porteddu, con un desnivel cercano a 500 metros, o se llega nadando desde los barcos, que no pueden acercarse.
El aforo está limitado a 250 personas diarias, con reserva por la aplicación Heart of Sardinia hasta 72 horas antes y una tasa de 7 euros.
5. Kaputaş, Kaş (Turquía)

Una pequeña playa de arena clara en la desembocadura de un cañón, entre dos paredes de roca.
Para llegar hay que bajar unos 187 escalones tallados en el acantilado desde la carretera, a la que llegan minibuses desde Kaş y Kalkan. Conviene ir temprano para disfrutarla antes de que se llene.


