Por años, se mantuvo una alternativa asequible para reducir el consumo de energía eléctrica. La lógica era sencilla: si se caminaba el reloj una hora antes, podría rendir un poco más la luz natural del Sol. Sin embargo, la tesis ecologista que resguardó al horario de verano por décadas ha perdido fuerza.
A tal punto que, recientemente, los funcionarios mexicanos decidieron romper esta convención social de una vez por todas. El presidente en curso, Andrés Manuel López Obrador, tomó esta resolución para evitar la ‘fatiga’ y la ‘irritabilidad’ que los habitantes sufren cuando se cambia el horario, informan medios nacionales.
En México, como en cualquier lugar del mundo, la hora natural pende del huso horario en el que la persona se halle. Históricamente, los estados de Quintana Roo y Sonora no han sido observados para el cambio artificial que se hace en abril, en el que «los relojes se adelantan una hora», según expone el Centro Nacional de Meteorología.
Esta modificación comienza con la madrugada del primer domingo de abril, y «termina el último domingo de octubre a las 2:00 de la mañana», expresa la institución.
En 1996, las autoridades mexicanas resolvieron instaurar el horario de verano para ‘ahorrar energía eléctrica’. Esto conllevó que, por 26 años, las personas en México corrieran sus vidas a una hora antes. Algunos no gruñían tanto: valoraban de que ‘no oscureciera tan temprano’.
Sin embargo, tras más de dos décadas, México formuló una serie de documentos oficiales en los que se instituye que el horario de verano finalmente llegará a su fin.

Esto será sometido a una votación para ser eliminado una vez que termine a finales de octubre. Hay que recalcar que éste es un pacto social, que no está coligado a ningún fenómeno astronómico.
Con todo lo anterior, hay instituciones que siguen favoreciendo el cambio de horario durante el periodo veraniego.
Sin embargo, la Secretaría de Gobernación apunta lo contrario. Desde 2017, se han visto cada vez menos ahorros en la energía eléctrica. Parece ser que el argumento de que «hay más horas de luz solar, y, por lo tanto, más tiempo para las actividades cotidianas» ya no es suficiente para sostener el horario de verano.
Como director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, Ulises Jiménez es desconfiado al argumento de que el este esquema de actividades es la causa de estas inestabilidades: «Esta medida puede generarle un poco de cansancio los primeros días, pero después de una semana ya se habrá adaptado», expone el especialista para CNN.


