Hoy en día, se entiende que todo el mundo está accesible para conocerse, y que no hay rincón, por distante que esté, donde los viajeros más lanzados no puedan llegar. Pero esta opinión no es del todo cierta, y alrededor del planeta hay varias islas que están prohibidas, que sin interesar que tan grande sea tu fisgoneo viajero, nunca podrás visitar.
En algunos casos, muy pocas personas tienen entrada a ellas por cuestiones de investigación o vigilancia, pero no importa cuánto capital pagues o cuanta voluntad tengas, difícilmente estarás entre ellas. Hoy te invitamos a conocer las cinco islas prohibidas de América.

Islas Farallón, California
Estas islas fueron inspiración para leyendas entre los residentes nativos de California, los cuales las llamaban las “Islas de los Muertos” y no iban a ellas porque creían que estaban habitadas por espíritus. Lo cierto es que su lejanía de la costa las hace en un lugar idóneo para que la vida salvaje se desarrolle sin intervención del hombre. Hasta el año 1972 la isla estaba habitada sólo por los cuidadores del faro, pero en ese mismo año, el sistema del mismo fue automatizado y las islas quedaron vacías.
Después de estar extintas en la zona, actualmente hay cinco especies de focas que han hecho de las islas su hogar, y también 400 especies de aves, convirtiéndose así en uno de los puntos con más biodiversidad de los Estados Unidos.
Solamente podrías ir a estas islas si formaras parte del grupo selecto de científicos de Point Blue Conservation Science y del U.S. Fish and Wildlife Service que realizan investigaciones en el lugar.

North Brother, Nueva York
Esta isla se encuentra en las aguas del East River, uno de los dos ríos que rodean a Manhattan, y a la cual está prohibido ir.
En el año 1904, un barco de vapor que se movía con ruedas se incendió y las llamas se salieron de control, los botes salvavidas estaban amarrados y no pudieron usarse, asimismo los chalecos de corcho de mala calidad fueron inútiles. Las madres que intentaban salvar a sus hijos les ponían los chalecos, pero veían como estos se hundían. Toda esta tragedia sucedió frente a las costas de North Brother. 1,388 personas fallecieron ese día, solo 321 lograron llegar a la isla.
La isla también además haber tenido un pabellón de tuberculosis, llegó a ser un campo de rehabilitación para adictos a la heroína, pero dicho programa fue todo un fracaso y la isla quedó deshabitada. Sin mantenimiento todos estos sitios se encuentran un estado lamentable y están en riesgo de venirse abajo en cualquier momento. También al encontrarse cerca de las islas Rikers se teme que muchas personas se aproximen a ellas.
Las islas están prohibidas al público en general, solo si formas parte de un equipo de prensa podrás obtener un permiso para acceder a ellas.

Isla de las cobras, Brasil
A poco más de 30 kilómetros de la costa paulista en Brasil, se halla la Isla de las Cobras en el Océano Atlántico. Sobre la arena, un cartel indica a los navegantes que es ilegal desembarcar allí: según señalan, es el lugar más peligroso del mundo, y el paso humano está vedado por el gobierno.
Sobre la isla, habita la Bothrops insularis: un género de serpiente endémica que puede ser de hasta 70 centímetros de largo. Se reconoce por su color marrón-amarillento y, según los cálculos más mesurados, se estima que vive un ejemplar por metro cuadrado.
Realmente nadie va a esta isla. Sólo los cazadores clandestinos de la zona se aventuran en el espesor de la selva para obtener ejemplares específicos, por los que llegan a cobrar alrededor de 3030 mil dólares.

Isla Robins, Nueva York
Como el resto de todas las islas prohibidas, el único modo en que los trotamundos pueden conocerla, es leyendo sobre ella. No se puede acceder a ella simplemente porque es propiedad privada, por lo que no puedes ingresar a ella como mismo no puedes entrar a casa ajena. Para hacerlo sólo tienes que lograr que Louis Bacon te invite, ya sea como amigo o como empleado, hay algunos pocos individuos que si han estado ahí.

Isla Clipperton
Conocida como la isla que Francia le quitó a México, esta pequeña isla en el Océano Pacífico, de la cual muy pocos habían escuchado hablar, era propiedad de México, pero dejó de serlo y pasó a ser parte de Francia.
Isla de la Pasión era el nombre que llevaba con México, pero ahora es conocida como Isla Clipperton. Se encuentra a 1,080 kilómetros al sur del México continental. Y aunque en sentido estricto no está prohibido ir allí, si es muy difícil acceder a ella por los medios habituales.
Hay una propuesta para que México y Francia trabajen juntos para proclamar la zona un área natural protegida para protección de la fauna marina. El país crea ocasionalmente excursiones científicas, y permite la entrada a documentalistas e hasta a radioaficionados, pero la página de la isla indica que pretender ingresar a la isla por cuenta propia es peligroso debido a las corrientes y lo empinado de la costa.


