Hay estaciones que pasan casi desapercibidas y otras que se anuncian con todo un espectáculo cromático, tiñendo bosques enteros de rojo, naranja y dorado en cuestión de semanas. El otoño, en varios rincones del mundo, se ha convertido en motivo suficiente de viaje por sí solo, con mapas de seguimiento del follaje, rutas específicas y hasta aplicaciones que avisan el momento exacto del esplendor máximo.
Estos cinco destinos demuestran que el otoño puede ser tan vistoso como cualquier temporada de flores en primavera.
1. Nueva Inglaterra, Estados Unidos

Vermont y New Hampshire encabezan año tras año los rankings de mejor follaje otoñal del mundo, con rutas escénicas como la carretera 100 de Vermont o la Kancamagus Highway ofreciendo paisajes de bosques completamente encendidos.
El ritual local incluye detenerse en pueblos pequeños para comprar sidra recién prensada y participar en la recolección de manzanas directamente del árbol, una tradición que se extiende durante todo octubre.
2. Región de Towada, Japón

El fenómeno conocido como koyo, la contemplación del cambio de color de los arces japoneses, funciona como el equivalente otoñal del famoso hanami de los cerezos en primavera, con mapas de previsión y autobuses nocturnos organizados específicamente para perseguirlo.
Los Alpes japoneses, en zonas como Kamikochi y Norikura, ofrecen algunos de los recorridos más espectaculares de todo el circuito otoñal nipón.
3. Quebec, Canadá

El Parque Nacional de Algonquin y la región de Quebec se transforman en un mar de rojos, naranjas y amarillos intensos, ideales tanto para rutas en auto como para senderismo entre lagos y bosques.
La combinación de temperaturas frescas pero agradables convierte esta época en una de las favoritas para explorar Canadá sin el frío extremo del invierno posterior.
4. Alsacia, Francia

Pueblos como Colmar o Estrasburgo, con sus fachadas de colores y calles empedradas, adquieren un encanto adicional durante el otoño, cuando los viñedos cercanos se tiñen de tonos dorados coincidiendo con la temporada de vendimia.
Pasear sin prisa entre mercados locales y calles de cuento, mientras las hojas caen sobre el empedrado, resume el espíritu otoñal de esta región fronteriza francesa.
5. Parque Nacional Conguillío, Chile

En el hemisferio sur, donde el otoño llega en abril y mayo, este parque chileno ofrece un contraste único entre araucarias centenarias y laderas volcánicas que se tiñen de tonos cobrizos.
Al estar mucho menos concurrido que los destinos otoñales del hemisferio norte, permite disfrutar del cambio de estación con una tranquilidad difícil de encontrar en Nueva Inglaterra o Japón durante la misma temporada.


